martes, 30 de julio de 2013

El ateísmo no es cosa de mujeres... aún



El ateísmo no es cosa de mujeres... aún
de Giancarlo Melini

“…vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que deben estar sujetas, como también la Ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación…” – Corintios 14, 34-35.

Sin importar la religión, la clase social, la nacionalidad, la raza, e incluso la temporalidad, el ateísmo siempre ha sido una idea mucho más presente entre hombres que entre mujeres. Es la pregunta del millón entre la comunidad atea a nivel internacional: ¿Por qué el ateísmo es desproporcionalmente más común en hombres que en mujeres? Existen varias explicaciones que posiblemente respondan esta interrogante, y se discutirán a continuación haciendo un análisis de cuál es la más factible y el porqué.


En la actualidad, una abrumadora mayoría de paladines del ateísmo son hombres: Christopher Hitchens, Richard Dawkins, A. C. Grayling, Michael Shermer, Carl Sagan, James Randi, Friedrich Nietzsche, Mikhail Bakunin, Albert Einstein, Karl Marx, Buckminster Fuller, etc. etc. etc. La lista es larguísima. Por otro lado, la cantidad de mujeres abiertamente ateas -por lo menos las famosas- es minúscula, y reluce en la actualidad con nombres como Ayaan Hirsi Ali y Sikivu Hutchinson, abismalmente menos famosas que sus homólogos masculinos. Ayn Rand es discutiblemente la mujer no creyente más famosa de la época moderna -tal vez de la historia-, pero es conocida mayoritaria y casi exclusivamente en círculos de corrientes filosóficas poco populares. Es por ello que es válido y pertinente averiguar si en efecto hay menos mujeres expresamente ateas, o son los medios los que omiten darles una justa cobertura. Más parece que la primera es una explicación más ajustada a la realidad.


En primer lugar, vale la pena examinar cuál ha sido la influencia histórica del ateísmo en el sexo femenino.  Si  se analiza el avance de las ciencias, las artes y la filosofía en el mundo occidental, es notorio observar que, en relación a los hombres, son pocas las mujeres que han trascendido como propulsoras del desarrollo de la civilización. Desde los griegos hasta los tiempos modernos, han sido pocos los nombres de mujeres que han quedado guardados para la posteridad. Esto no es pura casualidad. Negar que el machismo -patriarcado preferirían las feministas- sea un fenómeno que ha acompañado a la sociedad desde sus inicios sería pecar de ignorante o deshonesto, la evidencia documental es excesivamente categórica. Este histórico patriarcado ha relegado a la mujer de su participación activa en movimientos intelectuales, científicos y artísticos, para asignarle funciones monótonas, mundanas y hasta denigrantes en algunos casos. La participación pasiva de la mujer en el avance social ha provocado que históricamente la mujer siempre esté situada en condiciones que le dificultan el acceso al conocimiento, y por consiguiente al pensamiento crítico, elementos sine qua non del ateísmo y del escepticismo. Y se enfatiza que no se quiere decir que la mujer no tiene nada que aportar, ya que ha habido centíticas que han contribuido sustancialmente en sus campos, pero es un hecho que el apartar a las mujeres de los avances del zeitgeist intelectual, deriva automáticamente en una mayor inclinación al deísmo, ya que donde se asienta la ignorancia, reina la superstición.


Como segundo término, es importante examinar el papel que han jugado las mismas doctrinas religiosas en la marginación de la mujer. Si se examinan las religiones abrahámicas, se observa claramente que la mujer es considerada un ser humano inferior, de segunda categoría, débil e ignorante. En el primer testamento de la biblia cristiana se presenta como si fuera un ánima débil y tonta que necesita la guía de su esposo, además de que es la culpable del castigo de dios por enredar al hombre en la tentación. El islam no se queda atrás, ya que en dicha religión la mujer es un objeto que puede ser comercializado a cambio de favores y mercancías, además de que los hombres no tienen un límite de mujeres con quienes se pueden casar. Es una religión tan machista, que en algunos países que adoptan la Sharia -ley islámica- como ordenamiento jurídico oficial, las mujeres tienen prohibido conducir automóviles, hablar con hombres que no sean sus parientes, y asistir a instituciones educativas. Como dato irónico, en Arabia Saudí se acaba de realizar la Conferencia de Mujeres Saudís, sin que haya habido una sola mujer presente. Uno se preguntaría ¿no debería ser este inherentemente abusivo trato hacia la mujer el motivo de su deserción? Pues no. La marginación religiosa de la mujer tiene efectos muy parecidos a los de la esclusión intelectual, debido a que por la falta de acceso a información y conocimiento la mujer es más susceptible a envolverse en las supersticiones que la mantienen esclavizada. También es una especie de síndrome de Estocolmo, ya que algunas mujeres aman ciegamente y defienden con fervor esa atadura mental, social y económica impuesta por el dogma. Nuevamente, la ignorancia e ingenuidad son la mayor ventaja de la devoción religiosa.


Como tercer punto, es absolutamente necesario tratar el aspecto socioeconómico, ya que para algunos este puede ser un factor decisivo, y dada la evidencia estadística pueden estar en lo correcto. Según los datos de World Value Survey, la diferencia porcentual del ateísmo en favor de los hombres por sobre las mujeres es constante. Es muy curioso que inclusive en países en donde la igualdad total de género ya es virtualmente una realidad -impulsada por una fuerte política estatal- como en Noruega o Suecia, la tendencia permanece. Esta evidencia estadística demuestra que en el acceso a recursos educativos, la libertad de optar a puestos de poder y alto poder adquisitivo no aún no disminuye significativamente la propensión que tiene el género femenino hacia la idolatría religiosa. En Japón, por ejemplo, donde existe un Ministerio de Igualdad de Género y la paridad entre sexos es mucho más grande que en Guatemala, es en esta última donde la diferencia porcentual entre hombres y mujeres ateos/as es menor. Una mirada a las estadísticas indica que la propensión al ateísmo es menor en mujeres que en hombres aún habiendo igualdad de acceso a todo tipo de recursos. Es evidente que las mujeres tienen una mayor atadura sentimental hacia el deísmo, y es donde entran en juego los factores psicológico y biológico.

La cuarta explicación, choca fuertemente con el discurso feminista, el cual se niega rotundamente a creer que la mujer está biológicamente predispuesta a aferrarse a ideas sentimentales y no racionales. Se parte de la idea de que la mujer es más empática, sentimental, obediente y menos conflictiva, lo cual crea una mayor apertura mental para aceptar ideas no tan racionales como la religión. A mi humilde parecer, esta explicación se queda corta, pues diversos antropólogos -como Gabor Mate, James Gilligan y Robert Sapolsky- han concluido que el ser humano es extremadamente susceptible de ser condicionado por su entorno, y si existe alguna predisposición genética o biológica hacia alguna conducta -en este caso la religiosidad-, ésta se activa con las condiciones externas que aquejan a la personas. Históricamente, a las mujeres se les han asignado roles que provocan una intervención emocional más fuerte, como el cuidado de los hijos y la complacencia del esposo, lo cual la condiciona a una apertura sentimental sobre la racional, nublando en cierta forma el raciocinio y la capacidad de pensamiento crítico. Socialmente "la mujer es sentimental, y el hombre es racional". Esa es una noción que el ateísmo, de la mano del humanismo -no del feminismo, que se ha vuelto radical- deben buscar romper. Las mujeres en países desarrollados, como los Nórdicos, aún estan expuestas a prototipos culturales -más extranjeros que domésticos- que les crean una imagen de lo que es ser mujer: la moda, el maquillaje, las películas, la música, la televisión juegan un papel importantísimo.

A mi parecer, el ateísmo entre las mujeres crecerá al mismo ritmo que entre hombres cuando la igualdad de roles sociales se haya consumado totalmente y a nivel mundial. Ello cambiará cualquier predisposición biológica o genética -si se llegara a comprobar científicamente que esta existe- que tiene la mujer para aplicar en menor medida el pensamiento crítico, como mero acto de evolución. El acceso a educación, seguridad económica y estabilidad sentimental son factores que apartarán a la mujer de la necesidad de creer en un ser superior para encontrar consuelo y sentido de pertenencia, y nos acercará a una sociedad secular que causará felicidad y prosperidad para todos.

jueves, 27 de junio de 2013

Ella

Ella
de Giancarlo Melini

Ella me hizo sentir, me hizo soñar, me hizo vibrar, me hizo volar.
Sin darme cuenta, o tal vez sin haberlo valorado, yo era feliz.
Las risas eran abundantes, los disgustos escasos aunque gradualmente más frecuentes.
Ella me hizo recordar lo bueno y olvidar lo malo.

Ella estaba ahí siempre, en la angustia y en la alegría.
Tal vez no era la más detallista, pero sí la más cariñosa.
Su inocencia era un encanto, y su curiosidad por lo nuevo una delicia.
Ella superó prejuicios, dejó atrás complejos y experimentó con intensidad.

Ella encontraba satisfacción en cosas pequeñas de la vida.
Mis peores chistes la hacían eructar carcajadas.
Mi carencia de excesivo detallismo era su motivo de berrinche.
Ella no admiraba nada mío en particular, yo amaba su cabello.

Ella no siempre actuaba racionalmente, pero siempre sinceramente.
Sus lágrimas de ingenuidad nunca me provocaron más que ternura.
Sus consejos y observaciones fueron siempre pertinentes y bien intencionados.
Ella y sus celos eran un deleite.

Ella se creía princesa, pero en realidad era toda una dama.
Sus besos eran miel y sus abrazos calor.
Sus llantos eran puñaladas y sus risas un placer.
Ella era aire, era agua, era vida. 

Ella era modesta, la opulencia no era la forma de impresionarla.
Los suyo no era arreglarse, el rostro al natural era su insignia personal.
Las amistades no se le daban fácil aunque tenía mucho cariño que dar.
Ella no tenía ningún problema con la frugalidad, el dinero rara vez fue un problema.

Ella soportó mi pseudointelecto, con poco escepticismo tomaba mi palabra.
Al final yo vivía en un sueño y ella vivía en la desesperación.
Nos repetíamos falsamente que yo era el racional y ella la emocional.
Ella tenía una visión de la realidad diametralmente distinta.

Ella buscaba la gracia del cielo, yo anhelaba la tranquilidad en la Tierra.
Los convencionalismos sociales eran su magna aspiración.
La libertad mental le costaba, pero jamás la repudiaba.
Ella era muy inteligente, pero de utopía carente.

Ella quería con intensidad, pero no con inteligencia.
Yo encontraba calor en sus brazos, y ella desdén en mis ideas.
Tal vez era yo quien ya no era el mismo.
Ella amaba en demasía, pero no a quien debía.

Ella dijo haber aprendido mucho de mí, pero aprendí yo más de ella.
En dos partes dividí su vida, y en un instante cambió la mía.
Su compañía era el consuelo que me hacía soportar cada día.
Ella aprendió, gozó, soportó, superó y avanzó.

Ella decidió tomar un camino diferente.
Yo abrí los ojos y comprendí que en realidad no éramos tan parecidos.
Yo la amé, pero amé aún más verla caminando rumbo a su propia felicidad.
Ella se fue, yo la olvidé y ella me olvidó.

Verla quedarse fue un sueño, y dejarla partir un duelo.
Y aunque ya no sea la misma, impregnado en mi recuerdo está su carisma.

jueves, 13 de junio de 2013

Drive: What is our true motivation?

Drive: What is our true motivation?
by Giancarlo Melini

There is a general -virtually axiomatic- belief that people’s motivation sense is based almost exclusively in punishment and reward. That assertive notion that humans are inherently unproductive and therefore need extrinsic motivation -carrot and stick- has prevailed since the beginnings of history. But, Is that so? Are we really beings with no internal drive to do things for ourselves, others or humanity? I don't believe so, and many mainstream economists, anthropologists and behavioral scientists too.

It is a dogmatic statement in our current socioeconomic paradigm that money makes the world go around. The only incentive people have to go to work, create something new, make the world a better place is the profit motive. People need money, therefore, they engage in creative activities so they can produce goods and services that other people are willing to purchase. If people cannot earn money from their labor, their creativity, their genius, they are simply not going to do anything. That notion is also the founding stone of the modern Intellectual Property system, which regards the lucrative mentality as the engine of prosperity. Lately -around a year ago- I began to strongly question this assertion, and started to research about what is it that really motivates humans to do things. Clearly it is not instinct alone, nor the so called “human nature”, because if that was the case we would only do activities to barely satisfy our most primal necessities, without trying to improve ourselves and our surroundings.


My research took me to Daniel Pink’s Drive: the surprising truth about what motivates us. His book is about how the mainstream economic establishment has been constructing for centuries -maybe even millennia- a social structure that bases production and creativity on the economic reward, and how this is wrong. The competition-profit incentive-based economic system not only doesn’t promote creativity and problem solving thinking, but it totally undermines it. 




Here is how social scientists reached to that conclusion. They settled three experiments:

1) They called a group of MIT students and made them do a series of different tasks which involved solving puzzles, repetitive games, even physical challenges, etc. When evaluating the results, they observed a very strange phenomenon. When tasks were repetitive, menial, mechanic and didn't require much thinking, the reward did acted as an incentive. But as long as the task involved even rudimentary cognitive skills, the people offered higher prizes did worse. How could this be?

2) They replicated the experiment in India, but this time they settled three levels of prizes. The low reward: 2 week salary; the middle reward: 1 month salary; and the high reward: 2 month salary. This time results were a little bit different but still very surprising. People offered the low reward, did no better or worse than people offered the middle reward, but people offered the high reward did the worst. What kind of socialist conspiracy is this?

3) The candle problem. This one consists on giving people a candle, a book of matches and a box of thumbtacks. The goal is to attach the candle to the wall without letting it drip wax onto the table. Participants were told that they were going to be timed until they reach the problem solution. On this occasion, the reward was as follows: one group was told that if they managed to finish in the top 5, they would get $5; if they were the fastest participant, they would get $20. The other group wasn't offered a reward, they simply were told that they were participating in a problem solving experiment. Stilll, the results were extremely surprising: people that were no offered a monetary reward solved the problem, in average, three and a half minutes before people that were offered money. Hey! This is not how free markets are supposed to work, Right?



Daniel Pink states that the cause of these results, according to sociologists and behavioral scientists, must be the following: Economic rewards are a motivator,  yes, but only to a limited extent. In order to obtain results from people they have to be paid enough to relieve them from financial stress. Any monetary motivation beyond that results in a halt to creative thinking. So, why do people solve problems and create new things then? Well, once the necessities of people are well met, they mainly engage in ingenious behavior because of three things: 1) Autonomy: Let people decide how to spend their time, they will make better use of it if they're entirely free to decide. Most creativity comes when people are doing something they enjoy with almost absolute liberty, people want/need liberty, period; 2) Mastery: Humans tend to become better and better at something when they actually enjoy doing it, free of external authority. Improvement comes with self discipline and self determination, and the liberty to voluntarily keep doing something one likes will cause a better skill progress in that activity, causing better results; 3) Purpose: work for causes, not for rewards. People who work for an external motive, something greater than themselves are usually the greatest innovators. Hunger for knowledge, contributing to the well being of society, being part of changing the world for good is usually what conducts to progress. All the latter can be called  intrinsic motivation, they come from within the person. The debate between extrinsic (reward and punishment) and intrinsic motivation has scientifically reached an end here, clearly declaring the second one winner. 

Alfie Kohn, in his research "No contest: the case against competition" states that competition, as well as profit, act as a distractor when people engage in any sort of intellectual or artistic activity. When people do something out of their will, they do it because of the joy they get from it, only for the sake of doing it. When competition or reward come into the eqution, the activity being performed becomes secundary. People stop focusing on the activity per sè, and their new objective -win the competition or accumulate profit- distracts them from the things they truly enjoy. An example would be a musician, who in his early career accepts performing for free because he wants his music to be heard, he enjoys entertaining people and that gives him satisfaction. Once he becomes famous, he is only willing to play if he gets paid a certain amount of money. In this case, money has become an obstacle that keeps him from doing something he used to enjoy because that is no longer his drive; profit is, winning is.  

Here is a complete lecture of Alfie Kohn regarding that matter:


Throughout history, the big majority of innovators, geniuses, artists and most of original creators have been driven by curiosity, love for science, passion for art, causes superior to themselves, not seeking a monetary reward. To name a few: Da Vinci, Galileo, Copernicus, Kepler, Leipzig, Newton, Buckminster Fuller, Maxwell, Fresco, Einstein... I could go on and on, but I want to elaborate one special case. Nikola Tesla, arguably the most influential inventor in the history of humanity. He is almost an unknown character, out of many history books and overshadowed by his rival Thomas Edison, who most of the time contracted inventors to create for him, guided by the profit incentive. Tesla is basically the man responsible for us using computers right now. He is the father of electricity and was working in methods to provide it freely. Reward was not his motivation, but creation of new things, understanding the universe, solving mysteries, defeating challenges and overall, improving humanity as a whole. He owned more than 150 patents, and was once told that someone was using one of them, and his answer was: "Let him, he's doing a good job". He died alone and relatively poor, without any recognition for his merits, but it was not like he was looking for it. He’s an example of true intrinsic motivation.

My final conclusion is that bounty hunting, acquisition of property, profit incentive, competition and power are not the true driving forces of this planet. We, as humans, are moved by greater intrinsic motivations that our current socioeconomic system and unsustainable culture are constantly trying to suppress, to undermine, to disregard. True success is doing exactly what you want and be happy. Let us all drive toward that path. 

martes, 21 de mayo de 2013

Pobres gamonales


Pobres gamonales
por Giancarlo Melini

"El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo." - Séneca

Eran alrededor de las doce del medio día. Iba caminando por la acera de la sexta avenida de la zona uno, hora en que el ardor del sol estaba en su apogeo. El tránsito pesado perturbaba el orden de las concurridas calles, infestadas de oficinistas y trabajadores aledaños que esperaban con recelo la hora del almuerzo. El ambiente era pesado. 

Aprovechando el poco tiempo libre que normalmente tiene, se sentó en una banca vacía por un rato, disfrutando del buen y tan necesario ocio. Mientras se amarraba las cintas de los zapatos, pudo observar que a unos cuantos metros de él se encontraba tendido en el piso un anciano indigente. De aspecto desnutrido, bastante maltratado, peludo, sucio, escuálido, enfermo, semblante deprimido -y deprimente-, quien ni siquiera se tomaba la minúscula molestia de desplazarse un par de pasos para cubrirse del ardiente sol. Sólo verlo causaba profunda tristeza. Después de unos cuantos segundos observándolo, el viejo, repentinamente, sacó una colorida naranja y empezó a engullirla como si fuera la última que alguna vez saborearía. Se notaba el gozo en su semblante. Era como si de un momento a otro una mordida y un chupón del cítrico le hubieran devuelto una alegría escondida, haciéndolo olvidar -aunque sea un instante- su inalterable miseria. Parecía ser feliz.

Lo extraordinario estaba por acontecer. Mientras observaba a este curioso personaje disfrutar los abundantes jugos de su naranja, pasó a su par una señora empujando en silla de ruedas a una niña que parecía ser su hija. La niña mostraba algún tipo de enfermedad que no supo determinar. Eran una madre e hija evidentemente de escasos recursos. Eso se percibía fácilmente por el estado de sus vestimentas y la condición casi deplorable en la que parecía encontrarse la niña. La señora se acercó lentamente al indigente, le dio una moneda y le dijo: -¿Está rica su naranjita verdad don?- alcanzó a oír. El viejo subió la mirada, la vio a los ojos y tras una pausa de unos pocos segundos exclamó: -¡Aquí tengo otra, si quiere se la regalo!-, mientras sacaba del costado de su saco una bolsa plástica con un fruto adentro. La señora rápidamente contestó: -¡Cómo va a creer!- Se dio la vuelta y se fue. Se quedó entonces analizando esta pintoresca escena de la que acababa de ser testigo. Cada detalle recorrió su mente y una y otra vez por media docena de minutos.

Un momento después, la señora y su hija se veían regresar, caminando humildemente por la banqueta de la sexta en dirección al desafortunado mendigo. Ambas se situaron frente a él y la desdichada infante le entregó lo que parecía ser un billete de cinco quetzales. Sin mediar palabra, se dieron la vuelta y se fueron por donde vinieron. El viejo, contento pero consternado, levantó el billete hacia el cielo con ambas manos, subió su mirada y exclamó: -¡Gracias, gracias!.-.

Por su mente pasaban una serie de preguntas: ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué la gente que menos tiene es la que más está dispuesta a dar? ¿Qué nos convierte en seres altruistas o egoístas? ¿El tener o el no tener? ¿Por qué a algunos les cuesta tanto desprenderse de lo que les sobra, pero otros dan desinteresadamente lo que les falta?

Un anciano indigente dispuesto a compartir su ración diaria de alimento, y una madre de escasos recursos con una hija enferma dando como limosna el dinero que para nada le sobra. Esos gestos llenan de emoción -tristeza y alegría al mismo tiempo-  y hacen creer que tal vez, sólo tal vez, el mundo tiene esperanza. Aun cuando es difícil de creer, historias como esas se replican a lo largo del tiempo y del espacio.

Diversos estudios se han realizado en relación a este fenómeno y se ha comprobado que en efecto son los pobres los que tienen una mayor tendencia  a compartir, a colaborar, solidarizarse, cooperar y empatizar. Una posible hipótesis es que los pobres, por las limitadas condiciones en las que viven, necesitan más de los unos a los otros para desenvolverse normalmente en sus vidas, lo que los hace estar en mayor armonía con quienes los rodean. Por otra parte los ricos, con su abundante -o virtualmente ilimitado- acceso a recursos, crean sobre sí mismos una idiosincrasia de independencia, y/o autosuficiencia, que les hace muy difícil colocarse en los zapatos de otras personas para entender sus problemas, y por lo tanto solidarizarse con ellas.

Según la opinión de muchos antropólogos, este tipo de comportamiento se da porque el humano es un ser inherentemente social. Es la cooperación la que lo ha colocado en el escaño natural en que se encuentra. La cooperación, la vida en sociedad, el trabajo en equipo y la capacidad de utilizar y mejorar el conocimiento que otros producen es lo que ha hecho al hombre triunfar y mejorar inimaginablemente sus estándares de vida. 

La razón por la que ese modo de vida se ha perdido -o se está perdiendo- es el sistema socioeconómico basado en el individualismo y la competencia, que aliena a la persona y constantemente la lleva a retratar a sus semejantes como sus adversarios, personas con quienes hay que enfrentarse y no ayudarse. De lo anterior se deriva que las cosas terminen siendo más importantes que las personas. A los pobres no les sucede eso. Su limitada condición material los hace no aferrarse a cosas, sino a personas, como debería ser.  

martes, 14 de mayo de 2013

El camino crítico de la humanidad

El camino crítico de la humanidad
Extracto del artículo de Buckminster Fuller
Traducción al español: Giancarlo Melini


El camino crítico de la humanidad: De la “Armedad” a la “Vividad”



La guerra es obsoleta. Es imperativo que compartamos la noticia con toda la humanidad -“CON PRISA”- antes de que alguien ignorantemente presione el botón que active la presión sobre todos los demás botones.

Lo que hace tan difícil la tarea de informar a la humanidad de su recién nacida opción de lograr el éxito para todos, es el hecho de que, todas las grandes religiones y corrientes políticas, triunfan únicamente por la perenne e ignorantemente adoptada premisa de que existe una eterna inadecuación en el soporte de la vida, inherente en el diseño de nuestro planeta Tierra.

Todos los libros de economía tienen un principio básico: la escasez fundamental del soporte vital -recursos limitados-. Los poderes supremos económicos y políticos todavía asumen que tiene que ser o tú o yo. No hay suficiente para ambos. Eso es porque: 1) aquellos en ventaja financiera se refuerzan a sí mismos todavía más, con el argumento de que el altruismo es suicida; y es por eso que 2) el gasto militar de la URSS y de los EEUU, representando las dos caras: el socialismo y la empresa privada, ha promediado más de $200 millardos anuales, doblándolo el año pasado a $400 millardos. Más de $6 billones se han gastado hasta ahora por los dos mayores poderes in desarrollar la habilidad de matar cada vez más gente, a una mayor distancia, y en un todavía menor tiempo.

Es tiempo de entender una nueva iniciativa. Una que ha estado disponible por un poco más de una década. Es una opción sin precedentes que he visto venir y que he estado iniciando desde el nivel del suelo por más de cincuenta años.

En 1927 estaba convencido de que los problemas más fundamentales de supervivencia de la humanidad nunca se podrían resolver con política. Ese fue el año que el servicio de telefonía transatlántica comenzó. Ese año por primera vez un humano voló solo cruzando el océano en un día. Fue obviamente el comienzo del cambio a la integración de la humanidad.

La humanidad en todos sus millones de años había existido como naciones relativamente separadas. El nacimiento interno de la supervivencia local se fue desarrollando por cientos de generaciones y gradualmente evolucionó a “naciones” cuyos modos de vida eran casi desconocidos.

Era obvio que la integración de estas múltiples “naciones” requeriría enormes cantidades de energía. Era también obvio que una minoría de humanos egoístas se organizaría para explotar los dilemas transicionales. Estaba convencido de que dentro del siglo veinte toda la humanidad en nuestro planeta entraría en un período de crisis sin precedentes. Podía ver que había una alternativa a la política y su cada vez más creciente despilfarro en la guerra, e inherentemente estériles intentos de resolver los problemas económicos y sociales más básicos de la humanidad.

Esa realizable alternativa era a través de la invención, desarrollo y reducción de las prácticas materiales de trabajo, prototipos de producción masiva de tecnología orientada a crear circunstancias ventajosas para el ser humano. Esta completa familia de artefactos intercomplementarios fue la que determiné que debe ser diseñada –estructural, mecánica, química,  metalúrgica, electromagnética y cibernéticamente- para proveer mejor rendimiento por cada unidad de energía, libra de material, y segundo de tiempo invertido para hacerlo eminentemente viable y practicable para proveer un estándar de vida alto y sostenible para toda la humanidad. Debe ser un estándar de vida mucho más avanzado, placentero, y cada vez más productivo que cualquiera que alguna vez se haya experimentado o soñado en toda la historia.

Estaba claro para mí que este avanzado nivel podría ser enteramente sostenido por nuestro abastecimiento diario de energía solar. En 1983 la totalidad de la energía consumida por la humanidad equivale a menos de la 1/500,000 parte del 1% de la energía solar que impacta cada día a nuestro planeta.

También era claro para mí que el avanzado estándar de vida que preví podía ser obtenido y mantenido con artefactos que necesariamente liberarían a los humanos del entramado, complicado y medido sistema de explotación del metabólico y vital proceso de los muchos para los menos.

Esta familia de artefactos liderando a tan comprensible éxito humano lo identifico como vividad en contraposición con la armedad de la estructura política de poder actual. Cuando preví estaba reformando tecnológicamente el ambiente en lugar de tratar de reformar políticamente a la gente.

Mi iniciativa de producción de vividad, para su completa realización, requiere el cambio de las grandes empresas, de su enfermiza fijación a la armedad, a una tecnología que cause condiciones ventajosas para la humanidad a un nivel aeroespacial de conocimiento. Describo más detalladamente el mucho más grande, mucho más consistentemente lucrativo para todos, enteramente nuevo mundo de la producción de vividad en mis recientes libros CRITICAL PATH (St. Martin’s Press, 1981) y GRUNCH OF GIANTS (St. Martin’s Press, 1983).

Más importante es que, hace 55 años, a la edad de 32, me propuse llevar un experimento en forma de iniciativa individual. Lo tome para ver lo que un individuo sin un centavo, desconocido, con una esposa, un hijo recién nacido que dependían de él podría llegar a hacer efectivamente en nombre de toda la humanidad, iniciando y realmente desarrollando tal programa de tecnología.

Esta revolución de la ciencia del diseño usaría las mejores instalaciones aeronáuticas y de ingeniería de todo el mundo y cambiaría el mundo de la producción de la armedad a la vividad; por ende toda la humanidad tendría la opción de volverse exitosa.

Todas las revoluciones previas han sido políticas, en ellas la mayoría que no tiene ha tratado vengativamente de halar hacia abajo a la minoría económicamente aventajada. Si se analiza, esta  histórica y grandiosa revolución tecnológica, felizmente elevaría a toda la humanidad a alturas sin precedentes, y sin distinguir grupos sociales.

Tal iniciativa de diseño sería imposible de cumplir por las grandes naciones, grandes religiones o las empresas privadas sin importar que tan adineradas y fuertemente armadas estén. Con la ocupación de menos de una doceava parte del uno por ciento de la superficie de la tierra por parte de cada nación soberana promedio, las prerrogativas soberanas de cualquier nación han sido, y siguen siendo, escasas. Las grandiosas empresas privadas son apuestas de capital con sus “naves que tienen que venir” dentro de un tiempo razonablemente corto o sus socios caerán en la bancarrota. La empresa, con sus accionistas y administradores de dinero, tiene un enfoque demasiado estrecho y miope, está demasiado enfocada estrechamente en lucrar como para interesarse en sus efectos colaterales y enfoque demasiado limitado para atender las tareas más grandes, más importantes, y a largo plazo que son vitales para sostener a la humanidad en este planeta.

Siendo humano, cometí todos los errores habidos y por haber pero aprendí a aprender mediante el reconocimiento realista te los factores que constituyen el cometer errores, e intenté entender lo que las verdades cubiertas estaban tratando de enseñarme

Como un oficial normal de la marina de los Estados Unidos en la primera guerra mundial, vi que no había nada que me impidiera pensar comprensivamente sobre la totalidad del planeta Tierra, la totalidad de sus recursos físicos y un conocimiento mucho más avanzado. Tampoco había nada que me impidiera pensar realísticamente sobre como operar esta magnífica Nave Espacial Tierra en una manera sostenible para todos los pasajeros a bordo.

Descubrí que ahora es técnicamente posible con la tecnología actual, servir adecuadamente a toda la humanidad solamente con el ingreso de nuestra sobreabundante energía cósmica, del sol, alcoholes producidos a base de vegetales, y poder eólico y de ondas derivadas del sol. A través de la innovación y del diseño, es posible desplazar el futuro uso  y abuso de las cuentas de ahorro de energía de la naturaleza: los combustibles fósiles y la energía atómica.

Al comprometernos a resolver los problemas de la humanidad con artefactos, se hizo necesario establecer cuál de esos artefactos sería prioritario. Llegué a la consideración de desarrollar un “camino crítico” (un programa de prioridades primero) de artefactos necesarios, de los cuales todos son requisitos para lograr que la Nave Espacial Tierra opere omnicooperativamente a favor de todos.

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Leer artículo completo en inglés: 
https://www.dropbox.com/s/mx3aymcyr06ekwp/Humanity%27s%20Critical%20Path%20-%20Buckminster%20Fuller.pdf

NOTA: Buckminster Fuller tiene una manera muy particular de escribir, y utiliza una enorme cantidad de palabras y frases compuestas que son vocabulario de su total invención. Entenderlas es fácil en su contexto, pero no aisladamente. De esa cuenta, es extremadamente difícil la traducción, y se aclara que la introducción de palabras que no existen en el diccionario es intencional. 

miércoles, 17 de abril de 2013

La compra de la República


La compra de la República
de Giovanni Papini

En este mes he comprado una República. Capricho costoso que no tendrá continuaciones. Era un deseo que tenía desde hace mucho tiempo y del que he querido librarme. Me imaginaba que eso de ser el amo de un país daba más gusto.

La ocasión era buena y el negocio quedó concluido en pocos días. Al presidente le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados(1) suyos, estaba en peligro. Las arcas de la República estaban vacías; imponer nuevos impuestos hubiera sido la señal para el derrocamiento de todo el clan que asumía el poder, tal vez de una revolución. Ya había un general que armaba bandas de rebeldes y prometía cargos y empleos al primero que llegaba.

Un agente norteamericano que estaba allí me advirtió. El ministro de Hacienda corrió a Nueva York: en cuatro días nos pusimos de acuerdo. Anticipé algunos millones de dólares a la República y además asigné al presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recibían del Estado. 

Me han dado en prenda -sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios. Además, el presidente y los ministros han firmado un convenio secreto que, prácticamente, me da el control sobre toda la vida de la República. Aunque yo parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy, en realidad, el amo casi absoluto del país. En estos días he tenido que dar una nueva subvención, bastante fuerte, para la renovación del material del ejército y me he asegurado, a cambio de ello, nuevos privilegios.

El espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las cámaras continúan legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imaginándose que la República es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de los acontecimientos. No saben que todo lo que ellos creen poseer -vida, bienes, derechos civiles- penden, en última instancia, de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí.

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrantes. Podría, si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el último secretario. No me sería imposible empujar al país que tengo en mis manos a declarar la guerra a una de las repúblicas limítrofes.

Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia política es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el telón, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso. Mi desprecio por los hombres encuentra aquí un sabroso alimento y miles de confirmaciones.

Yo no soy más que el rey de incógnito de una pequeña República en desorden, pero la facilidad con que he conseguido adueñármela y el evidente interés de todos los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y bastante más grandes e importantes que mi República, viven, sin darse cuenta, bajo una análoga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros. Siendo necesario mucho más dinero para su adquisición, se tratará, en vez de un solo dueño, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros.

Pero tengo fundadas sospechas de que otros países son efectivamente gobernados por pequeños comités de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza, que continúan representando con naturalidad el papel de jefes legítimos.

FIN

(1) Paniaguado: Protegido y excesivamente favorecido por alguien más. 

lunes, 15 de abril de 2013

El manifiesto del Acceso Abierto


El manifiesto del Acceso Abierto
de Aaron Swartz.
Traducción al español: Giancarlo Melini

La información es poder. Pero como todo poder, siempre existen aquellos que lo quieren todo para sí mismos. Toda la herencia científica y cultural del mundo está siendo digitalizada y restringida por un puñado de corporaciones privadas. ¿Quiere leer los estudios que contienen célebres resultados en el área científica? Necesitará enviar enormes cantidades de dinero a editores como Reed Elsevier.  

Existen aquellos que luchan por cambiar esto. El Movimiento del Acceso Abierto ha luchado valientemente para asegurar que los científicos no cedan sus derechos de autor y en su lugar facilitar que su trabajo sea publicado en la Internet, bajo términos que permitan que cualquiera tenga acceso a su trabajo. Pero incluso bajo los mejores escenarios, su publicación sólo aplicará a trabajos realizados en el futuro. Todo lo realizado hasta ahora se perdería.

Ese es un precio muy alto para pagar. ¿Forzar a los académicos a pagar dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Scannear librerías enteras pero solo permitir el acceso a la gente de Google? ¿Proveer artículos científicos a aquellos que forman parte de las universidades de élite en el primer mundo, pero no a los niños en el mundo en desarrollo? Eso es indignante e inaceptable.

“Estoy de acuerdo” dirán muchos, “¿Pero qué podemos hacer? Las compañías tienen control sobre los derechos de autor, ellos hacen enormes cantidades de dinero cobrando por el acceso, y es perfectamente legal, no hay nada que podamos hacer para detenerlos.” Pero sí hay algo que podemos hacer, algo que ya se está haciendo: luchar.  

A aquellos con acceso a estos recursos -estudiantes, libreros, científicos-, se les ha dado un enorme privilegio. Ustedes tienen la oportunidad de alimentarse de este banquete de conocimiento mientras el resto del mundo está excluido. Pero ustedes no necesitan -y desde luego, moralmente no pueden- conservar este privilegio sólo para ustedes. Tienen el deber de compartirlo con el mundo. Y las herramientas que pueden utilizar para hacerlo son: contraseñas de intercambio de archivos con colegas, solicitudes de descarga de archivos con amigos, etc.

Mientras tanto, aquellos que han sido excluidos no se mantienen de brazos cruzados. Ellos se han escabullido por agujeros y saltado cercas, liberando la información restringida por los editores y repartiéndola con sus amigos.   

Pero toda esta acción cae en la oscuridad, escondida bajo la tierra. Se le llama piratería, como si compartir la riqueza del conocimiento fuera moralmente equiparable a asaltar un barco y asesinar a su tripulación. Pero compartir no es inmoral -es un imperativo moral-. Solo aquellos cegados por la codicia se rehusarían a dejar que un amigo haga una copia.   

Las grandes corporaciones, por supuesto que están cegadas por la codicia. Las leyes bajo las cuales operan lo requieren -sus accionistas no se conformarían con nada menos que eso-. Y los políticos han sido sobornados por ellos, decretando leyes que les dan el poder exclusivo de decidir quién puede hacer copias.

No hay justicia derivada de leyes injustas. Es tiempo de salir a la luz y, en la gran tradición de la desobediencia civil, declarar una oposición a este robo privado de la cultura pública.

Necesitamos extraer información, de donde sea que esté almacenada, hacer nuestras copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar obras que están fuera del ámbito de protección de los derechos de autor y adherirla al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y colocarlas en la Internet. Necesitamos bajar diarios científicos y subirlos a redes de distribución de documentos. Necesitamos luchar para la Guerrilla del Acceso Abierto.

Con un número suficiente de nosotros, alrededor del mundo, no sólo mandaremos un fuerte mensaje oponiéndonos a la privatización del conocimiento, sino que haremos que eso sea cosa del pasado. ¿Te unirás a nosotros?

Aaron Swartz

Julio de 2008, Eremo, Italia.

Aaron Swartz era un joven informático que participó activamente en la programación de Reddit.com, un sitio que permite la  libre distribución de información. Además fue uno de los principales promotores del movimiento Creative Commons Se suicidó a la edad de 26 años después de una larga persecución por parte del gobierno de los Estados Unidos. Podía recibir una condena de hasta 50 años de prisión por haber hackeado una base de datos y publicado cientos de documentos científicos. La entidad titular de los derechos sobre dichos documentos no presentó cargos, pero el gobierno de EEUU lo persiguió de oficio para hacer un ejemplo de él.   

jueves, 4 de abril de 2013

Somos

Somos
de Giancarlo Melini


Los libros que hemos leído, las maravillas que hemos avistado, la música que hemos escuchado, las personas con las que hemos conversado, las películas que hemos mirado, los disgustos que hemos aguantado,  los lugares que hemos visitado,  las alegrías que hemos gozado, las emociones que hemos experimentado, las tristezas que nos han afligido, los alimentos que nos han nutrido, la familia que nos ha cuidado, los impulsos que hemos controlado, las pieles que hemos acariciado, los besos que hemos robado, las carcajadas que hemos soltado, los amigos que hemos cultivado, los desafortunados que hemos ayudado, las lágrimas que hemos derramado, las mentiras que hemos admitido, los consejos que hemos aplicado, los fracasos que nos han golpeado, las injusticias que hemos combatido, los aromas que hemos olido, las calenturas que hemos apagado, los consuelos que hemos regalado, los enemigos que nos han aplaudido, las mañas que hemos aprendido, el conocimiento que hemos esparcido, la belleza que hemos contemplado, los genios que hemos admirado, los rostros que nos han impactado, los personajes que hemos conocido, las pruebas que hemos superado, los amores que nos han confortado, las travesuras que nos han excitado, las sonrisas que nos han deleitado, las reglas que hemos violado, los apetitos que hemos saciado, los cumplidos que nos han alentado, los suspiros que nos han sosegado, las frustraciones que hemos liberado, las metas que hemos alcanzado, la perspicacia que hemos adquirido, las tonterías que hemos tolerado, los deseos que hemos anhelado, la verdad que siempre buscamos, la utopía que siempre soñamos, el mundo en el que incansablemente luchamos, las esperanzas que nunca perdemos; eso y muchas cosas más, somos.

martes, 26 de marzo de 2013

La libre circulación del conocimiento


La libre circulación del conocimiento
de Giancarlo Melini

Actualmente la civilización está viviendo lo que se llama la “era de la información”. La humanidad ha innovado diferentes mecanismos para compartir datos en cantidades y velocidades nunca antes imaginadas, y esto con un crecimiento exponencial, casi imparable. Lo anterior ha provocado que miles de millones de Gigabytes de información circulen libre y gratuitamente por la Internet sin que haya una manera efectiva de restringir esta fluidez.

Pero la pregunta clave es: ¿Por qué restringir? ¿Acaso no es importante que millones de personas alrededor del mundo tengan fácil y rápido acceso a información gratuita que mejore sus vidas en forma sustancial? Gracias a que la tecnología ha hecho sumamente viable el intercambio masivo de información, los autores de diferentes obras artísticas y científicas han perdido paulatinamente el control sobre la forma en que estas se distribuyen, perjudicando entonces el derecho que los creadores tienen de beneficiarse económicamente de sus ingeniosas creaciones. Tomando como premisa que las personas actúan únicamente incentivadas por el lucro, se puede deducir que si no existe una protección confiable hacia la libre circulación de las obras y una segura garantía de retribución económica, entonces nadie se sentirá motivado a innovar, y la civilización entrará en una edad de oscuridad.

Antes de iniciar la discusión en forma exhaustiva, es necesario definir la Propiedad Intelectual en términos simples pero claros. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) la define como “toda creación del intelecto humano. Los derechos de propiedad intelectual protegen los intereses de los creadores al ofrecerles prerrogativas en relación con sus creaciones”. Es decir, la propiedad intelectual es el derecho que tienen un creador o inventor al uso y beneficio exclusivo de la obra que produce. La Propiedad Intelectual es un bien intangible, es un derecho abstracto y artificial originado y protegido por un ordenamiento jurídico.  

La Propiedad Intelectual inicia en el Renacimiento, cuando en forma muy dispersa y no codificada se trató de regular el control que tenían los autores sobre la circulación de sus obras, así como la participación de las imprentas en el proceso de distribución. Pero no fue hasta principios del siglo XVII, en Inglaterra, cuando se dio el primer cuerpo jurídico codificado en materia de propiedad intelectual con el Estatuto de la Reina de la Reina Ana, el cual otorgaba a los autores de las obras el llamado copyright, o exclusividad sobre la distribución para garantizar un beneficio económico. Algunos atribuyen a este cuerpo legal el surgimiento de la Revolución Industrial en Inglaterra a finales del mismo siglo XVIII, y debido a la ferviente creencia de que el incentivo económico era la base de la innovación, la normativa en materia de PI se fue perfeccionando a partir de ello hasta nuestros tiempos, estando regulada extensamente a nivel nacional e internacional. La idea era fomentar la creatividad y el progreso mediante el incentivo de lucro, lo cual no era una noción novedosa, ya se ha había concebido desde hacía siglos y se sigue sosteniendo en la actualidad

Cabe decir que la realidad tecnológica, económica y cultural del mundo es totalmente diferente en nuestros días. Crear y distribuir una obra en tiempos de la revolución industrial era caro, difícil y tardado. La creación de obras nuevas era casi exclusiva a un grupo de gente extremadamente privilegiada que tenía accesos a educación, información y conocimiento que era materialmente escaso para la mayoría de gente. Ahora cualquier persona con acceso a internet tiene a su disposición una cantidad virtualmente ilimitada de información, y además existen diversas herramientas como software y hardware gratuitos o muy baratos que facilitan la innovación. Es por ello que la regulación de hace siglos puede resultar difícil de aplicar.

Con la llegada del código abierto o conocido en inglés como Open Source, se permite la utilización gratuita no solo de software sino de prácticamente cualquier material (musical, audiovisual, científico, técnico, artístico) ha provocado una nueva revolución, una ideología sin precedentes en la que la motivación del ser humano para innovar ya no es económica, sino el hambre de aprender, de descubrir nuevas cosas y al mismo tiempo mejorar al mundo con ello. Lo anterior cuestiona la necesidad de un sistema de protección de derechos intelectuales como motor de la innovación, y hace necesario ahondar en la viabilidad de un nuevo paradigma que permita la libre circulación de conocimiento y al mismo tiempo fomente la innovación y la creatividad, dejando atrás la era de la Propiedad Intelectual.

Es importante entender que el conocimiento producido por la humanidad desde sus inicios, es producto del esfuerzo colectivo de millones -o decenas de millones- de personas que han contribuido sustancialmente -o banalmente- en la obtención del mismo. Desde el descubrimiento del fuego y la invención de la rueda, hasta la nanotecnología y la impresión 3D, las personas detrás de esos avances siempre se han apoyado el trabajo previo que han realizado otras personas. Lo han analizado, interpretado y manipulado para adquirir conocimiento derivado del preexistente, por lo que no sería justo -ni eficiente- restringir la capacidad de innovar con el conocimiento que han adquirido los demás. Si el ánimo de lucro no fuera una barrera, y en su lugar el incentivo de ver crecer a la humanidad motivara los avances tecnológicos, todos y cada uno de los miembros de la sociedad seríamos entonces científicos, inventores e innovadores, ya que tendríamos fácil -y gratuito- acceso a los recursos educativos, materiales y humanos para alcanzar dicho fin.

Aún cuando lo anterior entra en conflicto con el actual orden económico, es fundamental entender que la economía -en la connotación clásica, marxista y neoclásica- es una pseudo-ciencia, y la manera en que genera modelos de predicción no se basa en el método científico, por lo que no es la herramienta adecuada para organizar a la sociedad o para asegurar un futuro próspero y perdurable para la humanidad. Si el objetivo de la humanidad es existir, y no sólo existir, sino hacerlo de manera placentera, es necesario encontrar mecanismos que nos permitan administrar de forma más eficiente los recursos que provee la tierra y que son vitales para nuestra existencia, y la mejor herramienta para hacerlo es mediante la adquisición sistemática y metodológica del conocimiento, conocimiento que debe ser libre, de fácil acceso y en el mejor de los casos gratuito para todos. Una sociedad de innovadores con fácil acceso a recursos técnico-científicos es la mejor garantía para un futuro más próspero no sólo para la humanidad, sino para todo ser vivo que habita en la Tierra.

Diversos movimientos ya estudian la posibilidad de cambiar el paradigma de la circulación del conocimiento, a continuación algunos ejemplos: